jueves, 4 de septiembre de 2008
viernes, 29 de agosto de 2008
BOLETÍN AGOSTO 2008
GUSTAV – ¿ MI PRIMER HURACÁN?
Aunque las últimas previsiones apuntan a que se desvía un poco la trayectoria, tocando de lleno sólo una parte de la costa de Luisiana, realmente es la primera experiencia en dos años (ya cumplidos) de estancia en este estado y en este país, y justo tres años después del desastre de Katrina.
Se puede seguir la posible trayectoria de Gustav en esta página: www.nhc.noaa.gov/#DEAN.
La imagen superior muestra dónde está ahora, y las inferiores, que se puedn ampliar, muestran las diferentes predicciones. La página se actualiza cada 6 horas, por lo que es bastante fiable.
A diferencia de Katrina, Gustav pillará, si llega, a la gente más preparada. Si hace tres años el Sr. Bush tardó varios días en enviar al ejército, esta vez el ejército ya está en Nueva Orleáns, los sistemas de evacuación dispuestos, y la orden de evacuación a punto. Se dan de plazo hasta las 2 de la tarde de hoy, 72 horas de anticipación. Si persiste el peligro hoy a las 2, obligarán a evacuar la ciudad. Aunque luego no pase nada. Este gobernador, el americano de origen indio (de la India) Jindall, parece ser que prefiere ser recordado (si se diera el caso) como el imbécil que evacuó a medio millón de personas para nada, y no el imbécil que no evacuó a tiempo y murieron X personas. Todo es cuestión de curarse en salud. Pero no todo está tan claro: hace unos días, antes de que naciera Gustav, leí un artículo en el que se decía que los diques de Nueva Orleáns los habían hecho mal, y que no aguantarían un huracán de categoría 3 (que es la previsión para Gustav)…
Así están las cosas: el gobernador y los alcaldes de las principales ciudades llevan ya un par de días pidiendo a la gente que se aprovisione de agua y alimentos enlatados, pues, aunque el huracán no produjera daños humanos, es muy previsible que se produzcan cortes de luz (TODA la red eléctrica es exterior, y los postes se caen con mucha facilidad). Y estar varios días sin luz, como suele ocurrir, supone que muchos establecimientos (incluidas gasolineras) no pueden abrir, no puedes cocinar, y no hay aire acondicionado - ¿os imagináis las casas a 40º, humedad por encima del 90% y sin aire ni ventiladores? Por eso se están poniendo de moda los generadores de propano para las emergencias… El último recurso es ir a un centro comercial, donde suele haber generadores…
En fin, en ésas estamos. Esperando noticias. Sabemos que pasará, por encima o muy cerca, pero, aparte de que algunas cosas comienzan a escasear (la gasolina en algunos sitios, el agua en otros) la vida sigue. Eso sí: si evacuan Nueva Orleáns, el caos en todo el estado va a ser monumental…
Y, por cierto, Gustav nos puede afectar a todos: no sé si sabéis que el 40% de todo el petróleo de los EE.UU. se extrae en las plataformas del Golfo de México, que ya han sido evacuadas. Los expertos ya han anunciado que el cierre temporal de las plataformas puede hacer que el precio del crudo aumente hasta un 30%... y eso va a repercutir seguramente a nivel mundial!!
Esperemos que no, que todo sea una falsa alarma, y lo contemos pronto como una anécdota.
Haré un informe post-Gustav.
Un abrazo,
Antonio
Aunque las últimas previsiones apuntan a que se desvía un poco la trayectoria, tocando de lleno sólo una parte de la costa de Luisiana, realmente es la primera experiencia en dos años (ya cumplidos) de estancia en este estado y en este país, y justo tres años después del desastre de Katrina.
Se puede seguir la posible trayectoria de Gustav en esta página: www.nhc.noaa.gov/#DEAN.
La imagen superior muestra dónde está ahora, y las inferiores, que se puedn ampliar, muestran las diferentes predicciones. La página se actualiza cada 6 horas, por lo que es bastante fiable.
A diferencia de Katrina, Gustav pillará, si llega, a la gente más preparada. Si hace tres años el Sr. Bush tardó varios días en enviar al ejército, esta vez el ejército ya está en Nueva Orleáns, los sistemas de evacuación dispuestos, y la orden de evacuación a punto. Se dan de plazo hasta las 2 de la tarde de hoy, 72 horas de anticipación. Si persiste el peligro hoy a las 2, obligarán a evacuar la ciudad. Aunque luego no pase nada. Este gobernador, el americano de origen indio (de la India) Jindall, parece ser que prefiere ser recordado (si se diera el caso) como el imbécil que evacuó a medio millón de personas para nada, y no el imbécil que no evacuó a tiempo y murieron X personas. Todo es cuestión de curarse en salud. Pero no todo está tan claro: hace unos días, antes de que naciera Gustav, leí un artículo en el que se decía que los diques de Nueva Orleáns los habían hecho mal, y que no aguantarían un huracán de categoría 3 (que es la previsión para Gustav)…
Así están las cosas: el gobernador y los alcaldes de las principales ciudades llevan ya un par de días pidiendo a la gente que se aprovisione de agua y alimentos enlatados, pues, aunque el huracán no produjera daños humanos, es muy previsible que se produzcan cortes de luz (TODA la red eléctrica es exterior, y los postes se caen con mucha facilidad). Y estar varios días sin luz, como suele ocurrir, supone que muchos establecimientos (incluidas gasolineras) no pueden abrir, no puedes cocinar, y no hay aire acondicionado - ¿os imagináis las casas a 40º, humedad por encima del 90% y sin aire ni ventiladores? Por eso se están poniendo de moda los generadores de propano para las emergencias… El último recurso es ir a un centro comercial, donde suele haber generadores…
En fin, en ésas estamos. Esperando noticias. Sabemos que pasará, por encima o muy cerca, pero, aparte de que algunas cosas comienzan a escasear (la gasolina en algunos sitios, el agua en otros) la vida sigue. Eso sí: si evacuan Nueva Orleáns, el caos en todo el estado va a ser monumental…
Y, por cierto, Gustav nos puede afectar a todos: no sé si sabéis que el 40% de todo el petróleo de los EE.UU. se extrae en las plataformas del Golfo de México, que ya han sido evacuadas. Los expertos ya han anunciado que el cierre temporal de las plataformas puede hacer que el precio del crudo aumente hasta un 30%... y eso va a repercutir seguramente a nivel mundial!!
Esperemos que no, que todo sea una falsa alarma, y lo contemos pronto como una anécdota.
Haré un informe post-Gustav.
Un abrazo,
Antonio
martes, 22 de julio de 2008
BOLETÍN JULIO 2008
De vuelta en los EE.UU. No he estado tanto tiempo fuera, pero hay cosas a las que te tienes que volver a acostumbrar cada vez. El olor a comida en cualquier punto del aeropuerto, los precios sin impuestos (nada vale lo que marca).
Nada más volver me propuse solventar el tema del coche viejo. Llegué lunes, y tuve la fortuna que mi amigo Mauricio iba a buscar el martes por la tarde a su hermana Belén al aeropuerto. Podía dejarme perfectamente en LaPlace sin apenas desviarse. Todo parecía ir bien. Salimos de Baton Rouge, me acompañó al taller (tuve que pagar un poco más por guardarme el coche tantos días), y me dijeron que una rueda no estaba bien, pero que aguantaría hasta Baton Rouge. Antes de irse Mauricio le dije: por si acaso, cuando vuelvas del aeropuerto fíjate si estoy en la carretera. Mauricio se fue, yo también, en dirección opuesta. Nada más entrar en la autopista, los malos augurios que me rondaban por la cabeza se cumplieron cuando noté que había pinchado. Ya no me sorprendió. Ya nada me sorprende, tratándose de ese coche. Cambié la rueda por una de esas ruedas de juguete que ahora ponen de recambio, y ésa no me duró más de un par de kilómetros. La misma rueda dice que es sólo provisional, sólo para unas millas. ¿No es absurdo en un país donde el pueblo más cercano puede estar a 20 millas? En fin, me quedé colgado, de nuevo, esta vez junto a un armadillo seco. Ése estaba peor que yo, pobre. Pude comunicarme con Mauricio, y de regreso hacia Baton Rouge pararon a ayudarme. La única solución era tratar de arreglar la rueda “buena” en una gasolinera e intentar que llegara hasta casa. Eso fue bastante fácil. A unas cuantas millas encontramos una, encontramos el kit de arreglar pinchazos, arreglamos e hinchamos la rueda y volvimos al coche. Empezaba a anochecer. Estar en la cuneta, cambiando la rueda izquierda (casualidad) de un coche cuando pasan esos enormes trailers a tu lado a 70 millas por hora no es muy divertido. Y lo tuve que hacer tres veces!! Por fin con la rueda colocada pude moverme, y con Mauricio a pocos metros detrás de mí, por si acaso, conseguí llegar a casa, a las 9 y pico de la noche (eran las 5 cuando salí del taller). Ahora el coche está ahí, pendiente de ser vendido… pero ésa es ya otra historia.
Las aceras.
Debo rectificar una información que di en los primeros boletines: en Baton Rouge sí hay aceras. No en todas partes, no muy seguidas, pero en algunas zonas se puede seguir durante mucho rato por la acera. Es el caso de mi barrio. De vez en cuando voy a correr por aquí, un circuito de 3,7 millas. Sólo tengo que cruzar dos veces Old Hammond Highway (que, como su nombre indica, es, como casi todas las calles de aquí, una carretera). Por supuesto, lo que no hay ni por asomo son pasos de peatones, ni siquiera en los semáforos. Se cruza a la aventura. Pero eso ya está asumido. Cada vez que se cruza una calle se mira a los dos lados con cuidado, y ya está. Pues bien, en todas las ocasiones en las que he hecho ese recorrido NUNCA me he cruzado con más de una persona a pie. Normalmente voy por la tarde, a eso de las 8… En 3,7 millas de acera una sola persona y yo. Ése es el uso que hacen aquí de las aceras. A mí me viene muy bien.
Por cierto, voy a intentar sacar los distintos nombres que se da al concepto de “calle”. Es difícil aquí, porque en realidad la ciudad no existe, son realmente urbanizaciones y centros comerciales unidos por carreteras.
Street – No hay muchas, pero las hay. Sobre todo en el “downtown”, el centro de negocios. Las calles son como las europeas, en cuadrícula, etc.
Road – Carretera de un carril en cada dirección.
Highway – Carretera de dos carriles en cada dirección, normalmente con un quinto carril en el centro para girar, etc. (Mi calle es una de éstas: Jefferson Hwy.)
Boulevard – Carretera de uno o dos carriles en cada sentido, con una isleta en medio con árboles.
Avenue – Lo mismo, pero en vez de árboles en medio, están a los lados.
Se da la curiosidad de que una calle puede empezar llamándose “road”, pero de repente se ensancha y a partir de ahí se convierte en “highway”…
Sería muy largo explicarlas todas, pues hay decenas de denominaciones diferentes (ver en internet). Quizá en otro momento… por ahora os dejo pensando en qué tipo de calle puede ser “Acadian Throughway”.
Hasta pronto
Nada más volver me propuse solventar el tema del coche viejo. Llegué lunes, y tuve la fortuna que mi amigo Mauricio iba a buscar el martes por la tarde a su hermana Belén al aeropuerto. Podía dejarme perfectamente en LaPlace sin apenas desviarse. Todo parecía ir bien. Salimos de Baton Rouge, me acompañó al taller (tuve que pagar un poco más por guardarme el coche tantos días), y me dijeron que una rueda no estaba bien, pero que aguantaría hasta Baton Rouge. Antes de irse Mauricio le dije: por si acaso, cuando vuelvas del aeropuerto fíjate si estoy en la carretera. Mauricio se fue, yo también, en dirección opuesta. Nada más entrar en la autopista, los malos augurios que me rondaban por la cabeza se cumplieron cuando noté que había pinchado. Ya no me sorprendió. Ya nada me sorprende, tratándose de ese coche. Cambié la rueda por una de esas ruedas de juguete que ahora ponen de recambio, y ésa no me duró más de un par de kilómetros. La misma rueda dice que es sólo provisional, sólo para unas millas. ¿No es absurdo en un país donde el pueblo más cercano puede estar a 20 millas? En fin, me quedé colgado, de nuevo, esta vez junto a un armadillo seco. Ése estaba peor que yo, pobre. Pude comunicarme con Mauricio, y de regreso hacia Baton Rouge pararon a ayudarme. La única solución era tratar de arreglar la rueda “buena” en una gasolinera e intentar que llegara hasta casa. Eso fue bastante fácil. A unas cuantas millas encontramos una, encontramos el kit de arreglar pinchazos, arreglamos e hinchamos la rueda y volvimos al coche. Empezaba a anochecer. Estar en la cuneta, cambiando la rueda izquierda (casualidad) de un coche cuando pasan esos enormes trailers a tu lado a 70 millas por hora no es muy divertido. Y lo tuve que hacer tres veces!! Por fin con la rueda colocada pude moverme, y con Mauricio a pocos metros detrás de mí, por si acaso, conseguí llegar a casa, a las 9 y pico de la noche (eran las 5 cuando salí del taller). Ahora el coche está ahí, pendiente de ser vendido… pero ésa es ya otra historia.
Las aceras.
Debo rectificar una información que di en los primeros boletines: en Baton Rouge sí hay aceras. No en todas partes, no muy seguidas, pero en algunas zonas se puede seguir durante mucho rato por la acera. Es el caso de mi barrio. De vez en cuando voy a correr por aquí, un circuito de 3,7 millas. Sólo tengo que cruzar dos veces Old Hammond Highway (que, como su nombre indica, es, como casi todas las calles de aquí, una carretera). Por supuesto, lo que no hay ni por asomo son pasos de peatones, ni siquiera en los semáforos. Se cruza a la aventura. Pero eso ya está asumido. Cada vez que se cruza una calle se mira a los dos lados con cuidado, y ya está. Pues bien, en todas las ocasiones en las que he hecho ese recorrido NUNCA me he cruzado con más de una persona a pie. Normalmente voy por la tarde, a eso de las 8… En 3,7 millas de acera una sola persona y yo. Ése es el uso que hacen aquí de las aceras. A mí me viene muy bien.
Por cierto, voy a intentar sacar los distintos nombres que se da al concepto de “calle”. Es difícil aquí, porque en realidad la ciudad no existe, son realmente urbanizaciones y centros comerciales unidos por carreteras.
Street – No hay muchas, pero las hay. Sobre todo en el “downtown”, el centro de negocios. Las calles son como las europeas, en cuadrícula, etc.
Road – Carretera de un carril en cada dirección.
Highway – Carretera de dos carriles en cada dirección, normalmente con un quinto carril en el centro para girar, etc. (Mi calle es una de éstas: Jefferson Hwy.)
Boulevard – Carretera de uno o dos carriles en cada sentido, con una isleta en medio con árboles.
Avenue – Lo mismo, pero en vez de árboles en medio, están a los lados.
Se da la curiosidad de que una calle puede empezar llamándose “road”, pero de repente se ensancha y a partir de ahí se convierte en “highway”…
Sería muy largo explicarlas todas, pues hay decenas de denominaciones diferentes (ver en internet). Quizá en otro momento… por ahora os dejo pensando en qué tipo de calle puede ser “Acadian Throughway”.
Hasta pronto
lunes, 30 de junio de 2008
miércoles, 11 de junio de 2008
BOLETÍN MAYO-JUNIO 2008
Escribo esto medio hipnotizado por la combinación de un disco maravilloso de Nina Simone y la noche de Luisiana… se oyen sonidos que, sinceramente, no sé si corresponden a un insecto, a un reptil o a un pájaro. Pero no me molestan, complementan el sonido de los altavoces.
Hace unos días, en concreto la noche del domingo 25 de junio, me dirigía con Ángeles a Nueva Orleáns, para escuchar música de jazz en directo y pasar la noche en un hotel. A medio camino, el coche empezó a fallar, empezó a sacar humo y se paró.
Hace unos días, en concreto la noche del domingo 25 de junio, me dirigía con Ángeles a Nueva Orleáns, para escuchar música de jazz en directo y pasar la noche en un hotel. A medio camino, el coche empezó a fallar, empezó a sacar humo y se paró.
No sé si conoceréis las carreteras de Luisiana (y de gran parte de los EE.UU.), pero se pueden describir como rectas interminables, normalmente con bosques a los lados (la diferencia en Luisiana es que gran parte de esos bosques son pantanosos, plagados de aligátores). Durante kilómetros y kilómetros, todo es igual. Sólo cambia algún cartel que rompe la monotonía. A menudo ves coches parados en el arcén, y piensas: “pobres”, y también piensas que algún día te pasará a ti. Y al final pasa.
El coche se paró, y dados mis conocimientos casi nulos de mecánica, y el hecho de que estuviera anocheciendo, lo más urgente era llamar al seguro. Viajar en los EE.UU. sin móvil es un suicidio, pero yo tenía móvil. Mi primer palo fue descubrir que no tenía contratado el servicio de grúa. Y qué le vamos a hacer. Amablemente, el operador me dio una lista de empresas que realizan el servicio. Empecé a llamar, pero sólo conseguí un par de contestadores y silencio. Y es que era domingo por la noche, y al día siguiente, “Memorial Day”, fiesta nacional (en homenaje a los caídos en las innumerables guerras…). Empecé a ponerme nervioso, y a llamar a mis amigos. Además de otros números de teléfono, conseguí que un par de amigas, Deborah y Susana, se ofrecieran a venir a recogernos. El problema (y ahora es cuando cobra importancia la descripción de las carreteras) era saber dónde estábamos. Hacia adelante y hacia atrás veíamos lo mismo: una carretera recta que acaba mezclándose con los árboles. Entre Baton Rouge y Nueva Orleáns hay unas 80 millas (más o menos 130 km), y yo recordaba haber visto el cartel de 43 millas hasta N.O. Se iba haciendo de noche, pero el tráfico de esa carretera, la I-10 (que une la costa este con al costa oeste de los EE.UU.), siempre es denso, y pasan infinidad de camiones, con lo que no era seguro estar fuera. Además estaban los mosquitos y ruidos extraños de ramas moviéndose que venían del bosque cercano. Pero estar dentro del coche era aún peor: había una humedad infernal, y sin aire acondicionado aquello era insoportable. Una amiga sugirió llamar a la policía. Llamé a emergencias (911), y una voz aburrida me preguntó dónde estaba, y le hice la misma descripción vaga que había hecho a mis amigas. Lo único que podía añadir era que estaba junto a un cartel que decía (parece broma) “sólo parar en caso de emergencia”. Dijeron que enviarían a alguien. No pasó nada. Volví a llamar, a hacer toda la explicación otra vez, y nada. A la tercera llamada enviaron a alguien, y más de media hora más tarde (después de Deborah y Susana, que vinieron desde Baton Rouge, y nos dijeron que estábamos a 30 millas de N.O.) llegó un coche de la policía, con sus luces y su foco cegador. Esperé a que se acercara y le expliqué lo que había pasado: se me ha parado el coche, y he llamado a la policía… “y aquí estoy”, me dijo sonriente; me pidió el carnet, dijo que iba a llamar a una grúa y se fue a su coche. Pasada más de media hora yo no entendía qué estaba pasando, pero cualquiera se acerca a un coche de policía de noche!! Así que esperamos, y a los 45 minutos llegó una grúa. Iba a llevar el coche a LaPlace, a unas 5 millas de allí. El amable policía había llenado todos los documentos por mí. Nosotros nos volvimos a Baton Rouge, sin jazz, ni hotel, ni nada, pero sanos y salvos.
El martes me acerqué por LaPlace en un coche de alquiler, entré en el comercio de la grúa (un almacén anclado en el tiempo, con una tele en blanco y negro y decenas de fotos de coches destrozados, y polvo y suciedad de décadas) y pagué el traslado del coche hasta allí, y luego hasta un taller, donde iban a diagnosticar el problema. No recuerdo qué me costó, creo que unos 200 dólares. Y el coche aún está en ese taller, donde le diagnosticaron que no tenía arreglo… salvo cambiarle el motor entero. Ese diagnóstico me costó otros $100. El cambio de motor me costará entre $2600 y $2700, para un coche que me costó $4000 hace menos de dos años!! Pero tras darle muchas vueltas y negociar con el mecánico, he pensado que es mejor arreglarlo e intentar venderlo por $3500 o $4000 (el motor “nuevo” es mucho más “joven”), y así minimizar las pérdidas en la medida de lo posible.
El miércoles de aquella semana fui a comprarme otro coche, y el jueves ya lo tenía (lo habría tenido el mismo miércoles si hubiera llevado el cheque). Lo podéis ver en la foto. Ya le tenía ganas en España, y aquí ese coche vale más o neos la mitad que en allá!!
MIAMI
Estuve en Miami para un curso, y pude ver muchas diferencias con respecto a Luisiana (aparte del nivel económico).
Por ejemplo, el tráfico: ya he contado que aquí la gente es organizada, civilizada, amable. Allá no funciona igual: cada uno mira por sí mismo… si pueden colarse, adelante! Ya parará el otro. Me lo contaba un taxista. Y lo explicó así: “es que nos sale lo latino…” Y es que en Miami no es fácil hablar inglés!!
Es curioso también el sistema de las propinas. Han inventado un sistema para que no te tengas que calentar la cabeza calculando la propina (que, como sabéis, en los EE.UU debe estar entre el 15 y el 20%) y no se te olvide: directamente en todas partes te cargan el 18% y punto. Si no quieres dejarla tienes que descararte tú (no es obligatoria, pero casi) y quitarla de la cuenta…
Miami también ha tenido sus buenos huracanes, lo que pasa es que no se recuerdan como Katrina en Nueva Orleáns. El mismo taxista contaba que el huracán Andrew dejó la ciudad más de un mes sin electricidad…
GENERALIDADES
Otra cosa que es general en los EE.UU., según mis conversaciones con compañeros en otros estados, es el aire acondicionado. Los termostatos se diseñaron para mantener las habitaciones a la temperatura deseada, ¿no es así? Es decir, supongamos que la temperatura ideal son 20 grados. Ponemos el termostato a 21, y en invierno la calefacción subirá la temperatura a 20, y en verano la bajará a 20. Pues aquí no piensan así: cuanto más calor fuera, más baja dentro. Si sube a 35, dentro la ponen a 15 (en verano SIEMPRE hay que tener una chaqueta en la oficina y para ir al supermercado). Y en invierno al revés. Pero el colmo de los colmos, la demostración mayor de estupidez y de carencia de sentido ecológico, es lo que hacen en algunos edificios de oficinas: en pleno verano utilizan… estufas de aire para contrarrestar el frío del aire acondicionado!!!!!
EL CAMBIO
Supongamos que, en España, vamos a una tienda y el precio de lo que vamos a comprar es de 10.58 euros. Y tenemos un billete de 20 y una moneda de euro. Le damos los 21 euros al dependiente (o dependienta) y nos devuelve 10.42, ¿verdad?
Pues bueno, no es así por aquí. Ya me di cuenta hace tiempo, pero recientemente he tenido un par de experiencias curiosas.
La primera, muy parecida al ejemplo. Algo costaba $10 y pico. Yo dejé 21 dólares en el mostrador, y el empleado me dijo: “you are giving me too much”, o sea que le estaba dando demasiado. No tenía ganas de perder el tiempo con la explicación, así que retiré el dólar y luego recogí los 9 dólares más la chatarra y me fui.
La segunda, estaba pagando en uno de los comedores de la universidad, y la cuenta eran (no me lo invento) $9.01. Primero pensé que me “perdonaría” el centavo. Los centavos la gente no los quiere, ni los recoge del suelo. Le di un billete de $10. Pero no, empezó a preparar los 99 centavos de chatarra. Busqué desesperadamente en mis bolsillos, pero nada. Pensé: “seguro que en el suelo hay alguno”. Y efectivamente, no uno, sino dos. Recogí uno, y le dije: “espere”, y dejé un centavo encima del mostrador. La chica me dio las gracias, lo metió en la máquina y siguió preparando la chatarra. Ahí sí que no salía de mi asombro. Pero como tenía tiempo, le hice la explicación: me iba a devolver 99 centavos, yo le daba el centavo que faltaba y me tenía que devolver un dólar. Estuvo mirándome un rato y al final, al insistirle yo, me dio el dólar. Pero por la cara que se le quedó estoy seguro de que pensaba que la había estafado.
sábado, 10 de mayo de 2008
BOLETÍN ABRIL-MAYO 2008
Hola de nuevo: ya de vuelta en Luisiana, después de tres semanas de "descanso" en Alcoy (Fiestas, etc.) me encuentro con el verano a punto de empezar… o mejor dicho, ya empezado: hoy mismo estamos a 30ºC y con mucha humedad. Lo que más me gusta de esta época es que los magnolios están en flor. Son unos árboles espectaculares y unas flores espectaculares. Pasar cerca de una de esas flores enormes y delicadas y sentir ese aroma tan profundo… Por algo la magnolia es la flor del estado.
Ojalá todo fuera tan bello. La vuelta también me ha deparado otro tipo de sorpresas.
¿Recordáis el terrible asesinato de 32 personas en Virginia Tech a manos de un estudiante? Pues ese hecho trágico, que conmovió a la sociedad americana y al mundo, sigue trayendo cola. Pero no de la manera que cabe imaginar: no se plantean limitar la posesión de armas, sino todo lo contrario: en estos días se está debatiendo la supresión de una ley que prohíbe las armas en el campus de las universidades de Luisiana. Según los promotores de la moción, los estudiantes y profesores tienen derecho a protegerse de agresores como el de Virginia Tech., y la mejor forma es poder pegarle un tiro antes de que él te lo pegue a ti. Dicen que los que se oponen a la tenencia de armas es porque no las conocen… En fin, supongo que pronto podremos estar más tranquilos, con cientos de alumnos, profesores, trabajadores y visitantes con armas en sus bolsillos o mochilas, siempre alerta por si ven a alguien sospechoso de llevar a cabo una masacre, para poder pegarle un tiro. Y eso, pensando, inocentemente, como los promotores de la medida, que los que lleven el arma van a ser “los buenos”…
Otra muestra de buena salud mental, lógica e inteligencia de los americanos. También se acaba de aprobar en Luisiana (por unanimidad!!!) que el creacionismo (eso de que Dios creó el mundo, los planetas, y a Adán y Eva, etc.) se enseñe en las escuelas, como alternativa al evolucionismo. Pero no en las clases de religión… sino en las clases de ciencias!!!!! Llevan desde los años 80 intentándolo… al final lo conseguirán!! Ver
http://scienceblogs.com/gregladen/2008/04/louisiana_moves_towards_creati.php
Curiosamente, ahora mismo hay en las pantallas una película/documental, “EXPELLED: No Intelligence Allowed”, que trata de ese tema: los creacionistas se sienten discriminados…
No sé si muchos de los que estamos aquí hemos experimentado la profundidad del sur profundo como uno de nuestros profesores, José Miguel, destinado en Tallulah, en la parroquia de Madison, la más pobre del estado. Tallulah tiene una renta per cápita casi la mitad de la media del estado, que ya de por sí es el estado más pobre de los EE.UU. En Tallulah hay8.000 habitantes, un 75% de población negra, el 43% de la población está por debajo del nivel de pobreza, y el 23% está por debajo de la mitad del nivel de pobreza. En Tallulah no hay ni una sola cafetería, ni un gran supermercado, sólo un par de restaurantes de carretera en la salida de la autopista... y 89 IGLESIAS. Para más datos ver http://www.city-data.com/city/Tallulah-Louisiana.html. Pues bien, en Tallulah ha sobrevivido un curso entero José Miguel, un héroe de nuestro programa. Su compañero, Raúl, se volvió a España después de una semana.
Cuando pasé por inmigración en Atlanta a la vuelta de España la semana pasada, y entregué mi documento de declaración de aduanas, vi cómo el agente tachaba mi respuesta en la casilla “Lugar de Residencia”… yo había puesto “United States”, y él rectificó: “Spain”. Le pregunté cómo era posible que yo no fuera residente en los Estados Unidos cuando me acabo de comprar una casa y llevo casi dos años viviendo aquí. Muy amablemente me explicó que yo era un “non-resident”, un residente temporal, pero que como este país es un país multicultural y abierto, no tardarían en darme la residencia… entonces comprendí que “Resident” no es un estado físico (resides aquí o allá), sino una categoría legal: indica que tienes el derecho de residencia sin necesidad de visado. Me ha costado casi dos años entenderlo. Soy un “non-resident legal alien”.
Antonio
Hola de nuevo: ya de vuelta en Luisiana, después de tres semanas de "descanso" en Alcoy (Fiestas, etc.) me encuentro con el verano a punto de empezar… o mejor dicho, ya empezado: hoy mismo estamos a 30ºC y con mucha humedad. Lo que más me gusta de esta época es que los magnolios están en flor. Son unos árboles espectaculares y unas flores espectaculares. Pasar cerca de una de esas flores enormes y delicadas y sentir ese aroma tan profundo… Por algo la magnolia es la flor del estado.
Ojalá todo fuera tan bello. La vuelta también me ha deparado otro tipo de sorpresas.
¿Recordáis el terrible asesinato de 32 personas en Virginia Tech a manos de un estudiante? Pues ese hecho trágico, que conmovió a la sociedad americana y al mundo, sigue trayendo cola. Pero no de la manera que cabe imaginar: no se plantean limitar la posesión de armas, sino todo lo contrario: en estos días se está debatiendo la supresión de una ley que prohíbe las armas en el campus de las universidades de Luisiana. Según los promotores de la moción, los estudiantes y profesores tienen derecho a protegerse de agresores como el de Virginia Tech., y la mejor forma es poder pegarle un tiro antes de que él te lo pegue a ti. Dicen que los que se oponen a la tenencia de armas es porque no las conocen… En fin, supongo que pronto podremos estar más tranquilos, con cientos de alumnos, profesores, trabajadores y visitantes con armas en sus bolsillos o mochilas, siempre alerta por si ven a alguien sospechoso de llevar a cabo una masacre, para poder pegarle un tiro. Y eso, pensando, inocentemente, como los promotores de la medida, que los que lleven el arma van a ser “los buenos”…
Otra muestra de buena salud mental, lógica e inteligencia de los americanos. También se acaba de aprobar en Luisiana (por unanimidad!!!) que el creacionismo (eso de que Dios creó el mundo, los planetas, y a Adán y Eva, etc.) se enseñe en las escuelas, como alternativa al evolucionismo. Pero no en las clases de religión… sino en las clases de ciencias!!!!! Llevan desde los años 80 intentándolo… al final lo conseguirán!! Ver
http://scienceblogs.com/gregladen/2008/04/louisiana_moves_towards_creati.php
Curiosamente, ahora mismo hay en las pantallas una película/documental, “EXPELLED: No Intelligence Allowed”, que trata de ese tema: los creacionistas se sienten discriminados…
No sé si muchos de los que estamos aquí hemos experimentado la profundidad del sur profundo como uno de nuestros profesores, José Miguel, destinado en Tallulah, en la parroquia de Madison, la más pobre del estado. Tallulah tiene una renta per cápita casi la mitad de la media del estado, que ya de por sí es el estado más pobre de los EE.UU. En Tallulah hay8.000 habitantes, un 75% de población negra, el 43% de la población está por debajo del nivel de pobreza, y el 23% está por debajo de la mitad del nivel de pobreza. En Tallulah no hay ni una sola cafetería, ni un gran supermercado, sólo un par de restaurantes de carretera en la salida de la autopista... y 89 IGLESIAS. Para más datos ver http://www.city-data.com/city/Tallulah-Louisiana.html. Pues bien, en Tallulah ha sobrevivido un curso entero José Miguel, un héroe de nuestro programa. Su compañero, Raúl, se volvió a España después de una semana.
Cuando pasé por inmigración en Atlanta a la vuelta de España la semana pasada, y entregué mi documento de declaración de aduanas, vi cómo el agente tachaba mi respuesta en la casilla “Lugar de Residencia”… yo había puesto “United States”, y él rectificó: “Spain”. Le pregunté cómo era posible que yo no fuera residente en los Estados Unidos cuando me acabo de comprar una casa y llevo casi dos años viviendo aquí. Muy amablemente me explicó que yo era un “non-resident”, un residente temporal, pero que como este país es un país multicultural y abierto, no tardarían en darme la residencia… entonces comprendí que “Resident” no es un estado físico (resides aquí o allá), sino una categoría legal: indica que tienes el derecho de residencia sin necesidad de visado. Me ha costado casi dos años entenderlo. Soy un “non-resident legal alien”.
Antonio
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